Este verano comienza a nadar

“Nadar es lo más parecido a volar” dicen quienes practican esta disciplina, en alusión a la pérdida de peso corporal que experimentan una vez sumergidos. Sin embargo, además de “volar”, la natación permite trabajar todos los grupos musculares, siendo el deporte más completo.


Sube la temperatura y las piscinas son un panorama imperdible para contrarrestar el calor y refrescarse. Aprovechar esta instancia para ejercitarse y lograr un buen estado físico es una excelente alternativa para personas de cualquier edad ya que prácticamente no tiene contraindicaciones. Ello, debido a que dentro del agua no hay impacto sobre las articulaciones porque el peso disminuye, requiriendo por tanto menos fuerza y energía para moverse.


La natación puede ser practicada de muchas formas diferentes y adaptarse a las necesidades individuales. Dirigidos por un profesional se realizan cursos para bebés, mujeres embarazadas, adultos mayores, etc. Además, en los últimos años se suman actividades terapéuticas, por ejemplo, para la compensación de desviaciones la columna vertebral, o enfermedades cardiacas, circulatorias, artrosis, artritis y obesidad. Otra de las actividades que cada día gana más adeptos en las piscinas es el Aquagym o hidrogimnasia con aparatos que ofrecen resistencia o sin ellos, el cual, además de ser entretenido, otorga diversos beneficios tanto físicos como síquicos.


Según explica el kinesiólogo de Vidaintegra, Álvaro Anabalón, “cualquier persona que no le tenga miedo al agua, puede nadar. Hasta los bebés y personas ancianas pueden hacerlo, aunque ellos y las personas con enfermedades crónicas deben estar acompañadas. Lo único importante es que no presenten problemas a la piel como alergias o heridas, ni tampoco tengan problemas con los cambios de temperatura”. Sin embargo, el especialista recomienda realizar un chequeo general con el médico de cabecera antes de iniciar la actividad, para determinar si la persona está o no en condiciones para nadar. En base a este resultado, un kinesiólogo será el más adecuado para realizar un plan de entrenamiento.


“Las personas necesitan que un guía les vaya diciendo qué hacer, sobre todo en el caso de las personas que presentan alguna patología como obesidad o problemas cardiacos. El profesional da la pauta de la capacidad máxima de nado, viendo el tipo de ejercicio, la frecuencia, la carga y la intensidad”, indica.


Casi sin riesgos


La natación es considerada la disciplina más completa, dada su calidad aeróbica que permite mover coordinadamente una gran cantidad de grupos musculares y mejorar la resistencia.


“Trabaja la mayor cantidad de grupos musculares en forma sincrónica, armoniosa, y el agua inhibe o disminuye la gravedad. También mejora la capacidad cardiomuscular”, indica el kinesiólogo, precisando que la estructura primaria a nivel de hombros, espaldas, cadera y piernas es la más trabajada.


Si bien la práctica moderada de esta disciplina no debiera involucrar ningún tipo de complicación, a nivel de alta exigencia podría ocasionar tendinitis de hombros. De igual modo, una mala ejecución podría derivar en lumbago, cervicalgias, dorsalgias, contracturas musculares o dolores articulares.


Beneficios de la natación


Los beneficios que involucra la natación son diversos, apuntando desde el trabajo de fuerza hasta el trabajo psicomotor. “Mejora la condición cardiorrespiratoria, trabaja la fuerza y resistencia muscular, mejora la flexibilidad, mejora la velocidad de recuperación de una lesión traumática, mejora la coordinación, mejora el nivel psicomotor de las personas con parálisis cerebral, mejora la coordinación motriz global, mejora el ritmo y agilidad, y además es descontracturante”, dice el especialista. Según relata, la natación no sólo puede ser utilizada para estilizar la figura, sino que además puede involucrar fines terapéuticos, siguiendo un estricto plan elaborado en base a los objetivos.


“El pecho por ejemplo es recomendable para fortalecer la espalda y para aumentar la masa muscular. Sirve mucho por el movimiento que genera. El crol, por su parte, sirve sujetándose de trabajo de mucha pierna para la parte inferior. En cambio, para las personas con dolores lumbares se recomienda realizar nado de espalda, ya que así se evita el giro forzado del cuello del crol”, señala Anabalón.


En el caso de las personas con obesidad, problemas lumbares y cardiacos, las mayores ventajas de la disciplina acuática recaen en la parte cardiorrespiratoria y cardiovascular. En este sentido, “la natación es un ejercicio que genera un trabajo físico. Aumenta la exigencia del cuerpo y la irrigación sanguínea. Aumenta el ritmo cardiaco y eso hace aumentar la presión sanguínea”.


Pese a ello, las personas con hipertensión arterial también están facultadas para realizar este deporte, aunque “con un buen plan de trabajo. Sólo así podrán normalizar su situación”.


Por su parte, las personas con problemas articulatorios pueden practicar natación, pero con ciertas restricciones y ciertos movimientos, según la tolerancia. Los beneficios se traducirán en ayudar la motricidad, trabajo de fuerza, resistencia muscular y flexibilidad.


“La relajación es uno de los beneficios transversales de esta disciplina, tanto por las endorfinas liberadas durante la ejecución, como por la influencia del medio acuático”, concluye Anabalón.


Por qué nadar

 

 

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Disponible en http://www.novedadesvidaintegra.cl