Beneficios de comer lentamente

Cuando comemos de manera pausada estamos respetando el proceso natural de alimentación que comienza con la salivación, incluso antes de poner la comida en la boca, y que si se desarrolla correctamente permite, entre otras cosas, tener una buena digestión,  aumentar la saciedad y así adelgazar.


Incorporar a nuestra rutina diaria el hábito de comer lentamente trae importantes beneficios para el organismo. Paulina Vargas, consultora naturista y directora de BowSpa, explica que desde antes de poner el alimento en la boca el sistema digestivo comienza a trabajar generando mayores cantidades de saliva. Al iniciar la masticación el alimento se muele e impregna de enzimas como la amilasa y la lipasa, que favorecen una correcta digestión. La saliva lubrica el alimento; así transita mejor por el esófago.


La nutricionista y jefa del programa Vivir Bien de Sodexo, Paulina Hernández, agrega que “después de comer, el intestino suprime una hormona que controla el hambre llamada grelina, para luego liberar otro tipo de hormonas ‘anti-hambre’ que transmiten al cerebro la señal que indica que la persona ya se ha alimentado y que los nutrientes ya fueron absorbidos. Este proceso dura alrededor de 20 minutos”.


Algunos de los beneficios de comer lento son:

 

- Mantener un peso adecuado: porque se da el tiempo para producir sensación de saciedad, así evitamos los cuadros ansiosos y comer en exceso.

 

- Digestión eficiente y buen metabolismo: la masticación está relacionada con el movimiento de la comida en el tracto digestivo. Cuando tragamos alimentos de mayor tamaño, obligamos al estómago a esforzarse más en ejecutar la digestión.

 

- Mejoras a la salud en general: ayuda a cuidar la salud dental, evitando las caries; permite que los nutrientes de los alimentos se sinteticen mejor; y mejora nuestro ánimo permitiendo un estado de calma.

 

Tips para comer más lento:

 

- Hacer un alto en los horarios de comida, y conectarse con los alimentos, sus olores, sabores y texturas al menos 2 veces al día.

- Si se tiene poco tiempo, elegir comer menos pero bien, tranquilamente.

- El comer solo aburre y uno se apura. Se recomienda entonces leer algo que baje revoluciones y disfrutar la comida.

- En una comida, acostumbrarse a hacer pausas: masticar, conversar, disfrutar y sonreír.

- Comer en lugares ventilados o con vista a la naturaleza. Conecta con el ritmo sin apuro de la naturaleza.

 

“La clave fundamental para hacer efectivo este hábito alimenticio es masticar bien los alimentos antes de tragarlos. Esto nos permite reducir la ingesta de calorías y a la vez nos ayuda a adelgazar”, agrega Paulina Hernández.

 

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Disponible en www.revistamujer.cl