Infecciones vaginales

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Todas las mujeres, sin importar su edad, son susceptibles de sufrir infecciones genitales. Dentro de las más frecuentes se cuentan aquellas producidas por hongos (candida albicans) y bacterias (gardenerella vaginalis, chlamydia trachomatis) o parásitos unicelulares (trichomonas vaginalis)1

 

En el primer caso, la candida albicans produce la llamada candidiasis, que corresponde a más del 80% del total de las infecciones vaginales causadas por hongos. El hongo puede estar presente en distintas zonas del cuerpo femenino, sin necesariamente presentar síntomas. Sin embargo, producto del uso de tratamientos hormonales, antibióticos, el embarazo, enfermedades como la diabetes o mala higiene, se produce la infección. Dentro de los síntomas se cuentan el flujo vaginal anormal, ardor y picazón, relaciones sexuales y micción dolorosas, enrojecimiento e inflamación en la vulva2. En general, la candidiasis se trata con cremas, tabletas vaginales y supositorios.

 

La gardnerella vaginalis, por otro lado, es una bacteria causante de la vaginosis bacteriana, y aparece frecuentemente tras el uso prolongado de antibióticos, las alteraciones hormonales y las duchas vaginales, que pueden provocar una alteración en la flora vaginal normal. La principal característica de esta infección es la generación de un flujo homogéneo y blanco, con mal olor. No produce signos de inflamación y es asintomática en más del 50% de los casos. El tratamiento incluye antibióticos y, contrario a lo que sucede con la candidiasis, no es necesario tratar a la pareja, ya que no es una enfermedad venérea. 

 

La chlamydia trachomatis (CT) es una bacteria que puede producir ceguera, neumonías, infecciones genitales e, incluso, artritis reactiva. El 70% de las mujeres con clamidia no presenta síntomas. Sin embargo, cuando se presentan, pueden abarcar sensación de ardor al orinar, relación sexual dolorosa, dolor o secreción rectal, síntomas de enfermedad inflamatoria pélvica e inflamación del hígado. El tratamiento, tal como en los casos anteriores, es con antibióticos.

 

La tricomoniasis es una forma común de vaginitis causada por un parásito unicelular llamado trichomona vaginalis, que afecta tanto a adolescentes como a adultos. A diferencia de las infecciones por hongos, la tricomoniasis se transmite a través de las relaciones sexuales. En los hombres, el parásito vive y se multiplica pero raramente causa síntomas. Por lo tanto, las mujeres con frecuencia son infectadas repetidamente por sus compañeros de relaciones sexuales, ya que no saben que ellos están infectados.

 

La mujer puede no enterarse de que tiene tricomoniasis durante días o meses debido a que el parásito puede vivir en el cuerpo de la mujer sin causar ningún síntoma. Pero luego, el parásito se multiplica y causa síntomas muy desagradables, tales como secreción vaginal espumosa amarilla, gris o verde, maloliente o con olor a pescado. La vagina puede estar enrojecida y la paciente quejarse de dolor, ardor y picor. Puede ser doloroso orinar o tener relaciones sexuales.


Como el parásito vive tanto en el hombre como en la mujer, ambos compañeros de relaciones sexuales necesitan tratamiento de antibióticos3.

 

Si bien este tipo de infecciones es relativamente común, hay algunos factores que aumentan las probabilidades, como es el uso de dispositivos intrauterinos (DIU)4. Otro de los factores que se discuten es el inicio precoz de la vida sexual, así como la cantidad de parejas sexuales. Ante cualquiera de estos síntomas o sospechas, se recomienda consultar con el médico ginecólogo o matrona.

 

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1Disponible en clc.cl

2Disponible en nlm.nih.gov

3Disponible en gineblog.com

4Disponible en cocmed.sld.cu