Adolescencia, SÍndrome de Ovario PoliquÍstico y anticonceptivos

Para nadie es un misterio que la adolescencia es una etapa compleja para mujeres y hombres. Los cambios físicos, el desarrollo emocional, el reconocimiento de nuestra identidad, son factores que influyen y mucho. En esta etapa, época de las primeras relaciones amorosas, la anticoncepción es un tema que hay que enfrentar con altura de miras, ojalá con el apoyo de los padres y algún especialista como ginecólogos/as o matronas/es, sin importar el sistema de salud al que se adscriba.

 

El inicio de la vida sexual de los jóvenes chilenos ocurre en general entre los 16 y 17 años, momento en el que es necesario hablar de anticoncepción. Hay que considerar que no es lo mismo indicar anticonceptivos a una adolescente o pareja adolescente, que en los adultos, ya que no todos son adecuados ni acordes al estilo de vida.

 

Según datos del Instituto Nacional de la Juventud, el año 2009 un 58,3% de los jóvenes de entre 15 y 19 años había utilizado algún método anticonceptivo. Los preferidos fueron el preservativo masculino y la píldora anticonceptiva.  Si bien este último está dentro de los más seguros y efectivos a la hora de prevenir embarazos no deseados, se ha constatado que existe una serie de mitos que hacen que muchas jóvenes duden si comenzar o no a utilizarlos1.

 

Por ejemplo, algunas de las creencias que existen alrededor de los anticonceptivos orales son: “los anticonceptivos producen esterilidad”, “hacen mal al organismo”, “hacen engordar”, “salen más vellos”, entre otros. Afortunadamente, los anticonceptivos orales combinados disponibles en la actualidad, como es el caso del etinilestradiol + drospirenona, no tienen ninguno de estos indeseables efectos secundarios que sí tenían las píldoras en la década del 60.

 

El bienestar de una buena elección

 

El uso de etinilestradiol + drospirenona tiene una serie de beneficios:

 

 

Muchas adolescentes comienzan a utilizar las píldoras anticonceptivas buscando soluciones para el conocido Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP). Es palabras simples, el SOP está ligado a cambios en los niveles hormonales que le dificultan a los ovarios la liberación de óvulos completamente desarrollados. En este caso, las hormonas afectadas son los estrógenos y la progesterona (las hormonas femeninas que ayudan a los ovarios a liberar los óvulos), y los andrógenos (hormonas masculinas que se encuentran en el cuerpo femenino en pequeñas cantidades). Producto de la alteración hormonal, los óvulos no liberados permanecen en los ovarios. Esta patología se puede detectar en adolescentes, a menudo poco tiempo después de la primera menstruación.

 

Los principales síntomas3 son la ausencia de menstruación o periodos irregulares (intermitentes, con muy poco flujo o muy abundantes), vello que puede crecer en pecho, abdomen y cara; acné, marcas en la piel, entre otros. Además de la incomodidad que estos síntomas conllevan para las jóvenes, hay que considerar que el SOP está íntimamente ligado a enfermedades metabólicas como la resistencia a la insulina, así que en general el tratamiento se aborda con anticonceptivos combinados, como es el caso de etinilestradiol + drospirenona, gracias a los que disminuyen los síntomas y se regula el funcionamiento hormonal. Por otro lado, observando el peso, incentivando a que la joven alcance su peso normal a través de una dieta balanceada y el ejercicio.

 

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1Disponible en nlm.nih.gov

2Disponible en clc.cl

3Disponible en bago.com